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Fotos gratis sin IA de: Turismo en Zumaia. Atardecer en la ermita de San Telmo y playa de Itzurun, Zumaia, Euskadi


Turismo en Zumaia. Atardecer en la ermita de San Telmo y playa de Itzurun, Zumaia, Euskadi

29342-Turismo en Zumaia. Atardecer en la ermita de San Telmo y playa de Itzurun, Zumaia, Euskadi

Mendata. Geoparque de la costa Vasca formado por por los municipios de Deba, Mutriku y Zumaia, Euskadi

74011-Mendata. Geoparque de la costa Vasca formado por por los municipios de Deba, Mutriku y Zumaia, Euskadi

El espectacular flysch se extiende frente al mar Cantábrico. En las costas de Euskadi, impresionantes capas de rocas y estratos milenarios emergen del agua, narrando la historia geológica de nuestra tierra.

77973-El espectacular flysch se extiende frente al mar Cantábrico. En las costas de Euskadi, impresionantes capas de rocas y estratos milenarios emergen del agua, narrando la historia geológica de nuestra tierra.

Atardecer en la ermita de San Telmo y playa de Itzurun, Zumaia, Guipuzkoa

29302-Atardecer en la ermita de San Telmo y playa de Itzurun, Zumaia, Guipuzkoa

Al atardecer, la Ermita de San Telmo se alza serena sobre la playa de Itzurun en Zumaia, Guipúzcoa, donde mar, cielo y piedra se funden en una paz eterna.

29321-Al atardecer, la Ermita de San Telmo se alza serena sobre la playa de Itzurun en Zumaia, Guipúzcoa, donde mar, cielo y piedra se funden en una paz eterna.

Pueblo de Zumaia reflejado en mar.

41465-Pueblo de Zumaia reflejado en mar.

Itzurun. Playa de Itzurun al atardecer en Zumaia, Euskadi

65045-Itzurun. Playa de Itzurun al atardecer en Zumaia, Euskadi

Luces de coche en la carretera de la costa de Zumaia al anochecer, Gipuzkoa.

62505-Luces de coche en la carretera de la costa de Zumaia al anochecer, Gipuzkoa.

A pesar del mal tiempo y la lluvia, el camión avanzaba por la costa, con el mar Cantábrico  como telón de fondo en Zumaia, Euskadi

81281-A pesar del mal tiempo y la lluvia, el camión avanzaba por la costa, con el mar Cantábrico como telón de fondo en Zumaia, Euskadi

Mientras el sol del atardecer se ocultaba tras las nubes sobre el mar de la costa de Euskadi, los vehículos circulan por la carretera.

81326-Mientras el sol del atardecer se ocultaba tras las nubes sobre el mar de la costa de Euskadi, los vehículos circulan por la carretera.

Monte larrun y Pirineo de Navarra. Las montañas no son solo accidentes geográficos, sino el alma indómita del norte peninsular. En este escenario, Navarra se erige como un puente natural donde la fuerza de los Pirineos comienza a suavizarse hacia el mar, ofreciendo paisajes de una diversidad sobrecogedora. Desde las cumbres nevadas de los valles orientales hasta los hayedos de la Selva de Irati, la cordillera pirenaica define la identidad de una tierra forjada entre valles y picos.<br>

En este cordón umbilical de piedra, destaca el Monte Larrun (La Rhune), una cima emblemática que vigila la frontera entre Navarra y el País Vasco francés. Con sus 905 metros de altitud, Larrun es un balcón privilegiado al Cantábrico. Ascender por sus laderas es recorrer la historia de los pastores y las leyendas de la mitología vasca, disfrutando de una panorámica que une la intensidad del Pirineo con la inmensidad del océano. Es, sin duda, un santuario para quienes buscan la paz en la altura.

84067-Monte larrun y Pirineo de Navarra. Las montañas no son solo accidentes geográficos, sino el alma indómita del norte peninsular. En este escenario, Navarra se erige como un puente natural donde la fuerza de los Pirineos comienza a suavizarse hacia el mar, ofreciendo paisajes de una diversidad sobrecogedora. Desde las cumbres nevadas de los valles orientales hasta los hayedos de la Selva de Irati, la cordillera pirenaica define la identidad de una tierra forjada entre valles y picos.
En este cordón umbilical de piedra, destaca el Monte Larrun (La Rhune), una cima emblemática que vigila la frontera entre Navarra y el País Vasco francés. Con sus 905 metros de altitud, Larrun es un balcón privilegiado al Cantábrico. Ascender por sus laderas es recorrer la historia de los pastores y las leyendas de la mitología vasca, disfrutando de una panorámica que une la intensidad del Pirineo con la inmensidad del océano. Es, sin duda, un santuario para quienes buscan la paz en la altura.

Hombre en el monte Bianditz al amanecer. Desde la cima del monte Bianditz, la mirada se pierde en un espectáculo natural que define la esencia de los Pirineos navarros. Al elevarse sobre los valles de Baztan y Bidasoa, esta cumbre ofrece una panorámica privilegiada donde el verde intenso de los pastizales se funde con el relieve abrupto de la cordillera.<br>
Hacia el este, las siluetas del Aiako Harria imponen su perfil granítico, mientras que en el horizonte se despliegan las cumbres nevadas y los bosques infinitos de la Selva de Irati. Es un balcón único donde la brisa del Cantábrico acaricia las montañas, creando un contraste mágico entre la cercanía del mar y la majestuosidad de la alta montaña navarra.

84046-Hombre en el monte Bianditz al amanecer. Desde la cima del monte Bianditz, la mirada se pierde en un espectáculo natural que define la esencia de los Pirineos navarros. Al elevarse sobre los valles de Baztan y Bidasoa, esta cumbre ofrece una panorámica privilegiada donde el verde intenso de los pastizales se funde con el relieve abrupto de la cordillera.
Hacia el este, las siluetas del Aiako Harria imponen su perfil granítico, mientras que en el horizonte se despliegan las cumbres nevadas y los bosques infinitos de la Selva de Irati. Es un balcón único donde la brisa del Cantábrico acaricia las montañas, creando un contraste mágico entre la cercanía del mar y la majestuosidad de la alta montaña navarra.

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